—Freya —articuló de nuevo Somali—. Si tienes algo que decir, dilo. No tengas miedo, ni vergüenza. Puedes hablarme con confianza.
—No siento temor —declaró Freya—. Pero la respeto, porque respeto al Alfa.
—Sí, lo entiendo. Pero cualquier molestia o inquietud que tengas, puedes decírmelo de frente.
Freya se quedó callada por un instante, para luego tomarle la palabra.
—Usted estuvo fuera del Clan durante años, así que, no conoce nuestras costumbres, nuestras heridas, ni las decisiones que tuvimos