C53: Pensé que me vendría bien ver algo distinto.
La noche cayó silenciosa, como un velo que cubría la habitación de Somali. Las sombras de la luna se deslizaban por las paredes, deformándose con cada parpadeo de la brisa que agitaba las cortinas. Ella yacía sobre el colchón, con los ojos abiertos, incrustados en el techo, incapaz de encontrar el descanso que tanto anhelaba. El peso de sus pensamientos la mantenía atrapada en un estado de vigilia febril, una espiral de incertidumbre que la consumía poco a poco.
A unos metros de distancia, Dori