C49: Quiero ser como tú.
El rostro de Freya permaneció impasible por un instante más, antes de que una fugaz chispa de desdén cruzara su mirada.
—Esas disculpas deberías ofrecérselas al Alfa, no a mí —espetó con frialdad.
Pero en lugar de apartarse, Somali dio un paso adelante. Sus ojos reflejaban algo más que simple arrepentimiento. Había admiración en ellos, un reconocimiento genuino que no intentó ocultar.
—Sé que eres increíblemente leal a tu Alfa —dijo con suavidad—. Por eso te lo estoy diciendo a ti.
Freya no se