C130: Es por protección.
Los días siguientes a las pesadillas fueron, para Somali, un descenso lento hacia un agotamiento que no lograba comprender. Dormía horas enteras sin sentir alivio alguno. Despertaba con los ojos pesados, los músculos adoloridos y el corazón palpitando como si hubiese corrido kilómetros.
Todo su cuerpo parecía negarse a obedecerle. Por más que intentara convencerse de que era parte del embarazo, una voz muy profunda dentro de ella le murmuraba que no era normal, que algo más estaba ocurriendo.
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