Dios, ¿qué clase de persona soy que esa imagen me excita? Me dan ganas de presionarlo sólo para ver si realmente lo hace. Él lo hará. Sé que lo hará. Y eso es parte de lo que más me excita. Que pueda lastimarme y complacerme al mismo tiempo.
—¿Qué estás esperando?— Pregunta mientras se deja caer sobre las almohadas, sus manos regresan a mis caderas, flexionándose allí, instándome a seguir.
Tragando, me levanto para alcanzar entre nuestros cuerpos. Cuando mi mano se desliza sobre su área púbica,