Tira mi teléfono a la cama como si lo hubiera ofendido, quemado, y se pasa los dedos por el cabello.
—Entonces, ¿qué carajo fue todo lo que acabamos de hacer?— Él mira a todos lados menos a mí mientras habla. —¿Un error? ¿Sólo algo en lo que cediste?— Se detiene y se queda tan quieto que no me atrevo a respirar en el silencio que de repente llena la habitación. Luego se gira y entrecierra los ojos, pero puedo ver claramente la sospecha en ellos. —¿Fue esto una despedida sexual? ¿De eso se trata