—Quiero que pongas mis piernas sobre tus hombros.— Tengo que callar cuando me embiste con fuerza y me penetra tan dulcemente que mis ojos empiezan a cerrarse. Es el entrecerrar los ojos de Zeky, su negación con la cabeza, lo que me dice que no es algo que deba atreverme a hacer. Así que los abro y continúo: —Y fóllame hasta que explote a tu alrededor. Insúltame mientras lo haces.—
Apenas pronuncio estas últimas palabras, él se desliza fuera de mí. En un instante, me mueve hasta que estoy de lad