Después de un hermoso despertar junto a Mikhail, Anna decidió preparar un desayuno especial, algo que no solo fuera delicioso, sino que también le diera la bienvenida a Svetlana y brindara un poco de paz en medio de la tensión que Mikhail sentía tras hablar con Olga. Los últimos días habían sido muy difíciles.
Con una sonrisa, le pidió a la empleada que tomara un descanso, decidida a encargarse de todo ella misma. Encendió el horno y comenzó a hornear, ansiosa por conocer los gustos de Svetlana