Eran besos urgentes, con una necesidad apremiante en ambos, que querían que aquello se transformara en algo más.
Quedaron desnudos en fracciones de segundo, era lo que tanto estaban necesitando los dos; se dejaron llevar por la pasión contenida durante tanto tiempo.
Estallaron de placer cuando Mikhail la tomó con desesperación, con lujuria, con amor y con todas las ganas contenidas en los últimos días.
Anna gemía, jadeaba y se contorsionaba en la cama, como si fuera una de las primeras veces