Mikhail había sido meticuloso en todos los detalles ese día. Se había asegurado de pedirle a la empleada doméstica que se retirara temprano, con la excusa de que Anna no quería extraños en la casa.
Había sido una petición suave, pero firme, como si todo estuviera bajo su control, cuando en realidad estaba tan enojado.
Mientras tanto, Tatiana había asumido la responsabilidad de preparar la cena para todos.
Sabía que la tensión en la casa era incómoda, así que decidió preparar algo simple y ráp