Mikhail y Anna se dirigieron al hospital para que Anna pudiera firmar su contrato como doctora de manera oficial.
Ella estaba feliz, pero su entusiasmo se veía empañado por el hecho de que tendría que encontrarse con María en ese lugar.
Sin embargo, sabía que debía aprender a manejar esa situación si quería volver a trabajar en lo que le apasiona y, más importante aún, recuperar la motivación necesaria para salir adelante por ella y por su querido hijo.
Al llegar al hospital, Mikhail pidió a