La habitación del hospital estaba iluminada únicamente por una lámpara tenue al lado de la cama de Lucas, mientras Anna, que estaba tumbada en el sofá cama, se despertó al oír cómo la puerta se abría silenciosamente.
Mikhail entró con pasos ligeros, tratando de no hacer ruido, pero Anna, siempre alerta, abrió los ojos lentamente.
Se levantó despacio, y al verlo de pie. Sin pensarlo dos veces, Anna lo rodeó con un abrazo fuerte, intentando ofrecerle el consuelo que sabía que él necesitaba.
—Grac