Las luces del hospital eran frías, inertes, al igual que el ambiente que envolvía a la familia Volkov. Había pasado poco tiempo desde la cirugía del padre de Mikhail, y todos pensaban que la peor parte había quedado atrás. Sin embargo, la calma era engañosa.
Un doctor, con la cara tensa y los ojos cargados de cansancio, se acercó a los hijos de Nikolai con un caminar pesado.
Al detenerse frente a ellos, hizo una pausa que duró más de lo que cualquiera hubiera soportado.
—Familiares del señor