Capítulo 83: El Compañero de Trabajo
El reloj de pared de la oficina de Mery Soluciones marcaba las once de la mañana, y el zumbido constante de los tubos fluorescentes en el techo se había convertido en la banda sonora oficial de la nueva vida de Alexandra. Frente a ella, el monitor de la computadora mostraba una hoja de cálculo interminable llena de celdas codificadas por colores: verde para el hipoclorito de sodio, amarillo para los desengrasantes industriales y rojo para el ácido muriático.