Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en el inmenso château parisino no era pacífico; era el eco pesado y ensordecedor que sigue a la detonación de una bomba.
Cuando Alexandra despertó, la tormenta de la noche anterior había cedido el paso a una mañana plomiza, gris y fría. La luz que se filtraba por los inmensos ventanales de la suite principal carecía del brillo dorado que Valerian siempre buscaba; ahora era cruda, desnuda y brutal.
Estaba sola en







