Perspectiva: Alexandra
El estudio de Valerian Frost en Soho estaba bañado por la luz blanca y cruda del mediodía, filtrándose a través de los inmensos tragaluces industriales. Había huido de Westchester al amanecer, dejando atrás las sábanas frías y el eco opresivo de la sentencia de Caleb. Mi cuerpo aún temblaba por la sobreestimulación no resuelta, una herida fantasma latiendo en mi bajo vientre, y mi mente era un campo de batalla devastado.
Valerian me esperaba. Llevaba unos pantalones de li