Perspectiva: Alexandra
El Atlántico Norte, frente a las costas de Maine, era un pozo de negrura y niebla helada.
Nuestro yate, un navío de diseño furtivo pintado con pintura absorbente de radar, se balanceaba suavemente a dos millas náuticas de la isla Blackwood. La fortaleza de Lorenzo Costa se alzaba sobre los acantilados como una cicatriz de hormigón e impunidad, rodeada por muros perimetrales, cámaras térmicas y guardias armados hasta los dientes. Era inexpugnable para las agencias gubernam