46. CONFESIÓN
Observo, como Gaby se pone rojo, se levanta y rodea el buró, respira hondo sin dejar de mirarme, y sin previo aviso, comienza a hablar de una manera muy intensa, empezando en un tono bajo y grueso, para irse elevando con gran vehemencia, me mira, gesticula, se toca su pecho. Estoy mirando a un Gabriel, que no sabía que existía. Es un hombre desinhibido, que en estos momentos, está sacando todo lo que al parecer, tenía escondido en su pecho. Estoy muy sorprendida, al punto de retroceder, ante