37. DOLOR
He gritado como si mi alma se desgarrara. El dolor y la traición se mezclaron en mi pecho, causando una tormenta de emociones que amenazaba con consumirme por completo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi corazón latía desbocado, incapaz de aceptar lo que mis ojos veían.
La confusión y la ira se apoderaron de mí. Sentí un nudo en la garganta, como si el aire se hubiera vuelto denso e irrespirable. Mi mente se llenó de preguntas sin respuesta y mi cuerpo temblaba con la intensidad de mis emo