258. NUNCA DEJES ALGO SIN TERMINAR ll.
María Isabel tiene la mano en su cartera, empuñando el arma. No lo piensa dos veces. Ve cómo Filipo atraviesa a toda velocidad el campo en su auto, ya casi llega. Pero no lo espera, cierra los ojos, escucha un sonido y algo caliente la moja. Ella aprieta el gatillo, escuchando un gran impacto. Después, solo siente los brazos de Filipo, que la estrechan contra su corazón, mientras ella tiembla aterrada, aferrada a él.
— ¡¿Estás bien, amor? ¿Estás bien?! —Oye la voz de Filipo muy lejos, mientras