256. A VECES, SOLO A LAS MALAS SE APRENDE.
Fiorella la mira y le dice seriamente que debe quitarse ese miedo, porque Filipo solo la ha amado a ella y lo seguirá haciendo toda la vida. De eso puede estar muy segura.
—¡Tú eres el amor de la vida de mi hermano! —le aseguró Fiorella.
—Y tú de Salvatore.
—¿Lo crees de veras?
—¿No me digas que tienes dudas, Fiore? Con esas miradas cargadas de adoración con las que te mira siempre —le dice María Isabel—. Además, te trata como si fueras una flor.
—Sí, eso a veces me molesta. Sobre todo cuando