247. CONOCIENDO A NUESTRA MADRE
Por un momento tanto Salvador como Evelin se quedaron en silencio tratando de procesar la información. Hasta que Evelin rompió el silencio.
—Entonces, mamá no se llamaba Ailin, sino Mía —dice Evelin sin dejar de mirar la pantalla que han pausado.
— Eso parece, y la tía Jimena se llamaba Mila —dice con tristeza Salvador—. ¿Por qué no nos lo dijo?
— Creo que ella no quería decirnos muchas cosas. Vamos a ver este sobre mío —señala Evelin.
— De acuerdo.
“Hola, Evelin, soy tu mamá Mía. Sé que debes