105. MARIA ISABEL.
María Isabel se inclina en una ventanilla de cristal, dentro de una oficina oscura, en uno de los barrios de Roma, ha tenido que esperar un buen rato. Hasta que por fin puede hablar con el hombre indicado, que la mira y le contesta inexpresivamente negando que pueda realizar el trabajo al instante.
—Señor, ¿está seguro, que no puede tenerlos listos para hoy? —insiste ella.
—No señorita. Necesito tres días mínimo —asegura el hombre de igual manera y agrega—. Además, no me trajo las fotos.
—¡Ver