Él es su novio y no tú...
En la exclusiva clínica en dónde Emma estaba hospitalizada, se escuchaban un par de pisadas de zapatos de cuero. Tras subir al elevador y bajar en el segundo piso, unos nudillos tocaron a la puerta.
— Emma, ¿Esperas a alguien? — Preguntaba Kei.
— No... A nadie que yo sepa.
— ¿Podemos pasar? — La voz del CEO Dominic Lombardi se escuchó del otro lado.
— ¡Por supuesto!... Chicas ellos son los amigos de los que les hablé. ¡Están aquí, que bien!
Las hermanas Ivanov fijaron su atención a