La mirada verde esmeralda de Rafael estaba encendida. Su dominante personalidad no admitiría que su desnegociado e irresponsable primo, que solo se dedicaba a pasarla bien alrededor del mundo. Posara sus ojos en su amada Emma.
Ricardo recordó que su abuelo había mencionado a una asistente por la que Rafael había decidido cancelar su compromiso con Joana Montez, y que incluso canceló un millonario negocio de dos mil quinientos millones de dólares porque los posibles socios le habían faltado al