De camino a su mansión en dónde se había quedado de ver con su amigo de la universidad. Rafael recibió una llamada de su prometida, no deseaba contestarle pero si no lo hacía Joana le estaría marcando lo que restaba del día y la noche.
— ¿Qué pasa Joana?
— ¿Cómo me preguntas que que pasa Rafael? ¡Sigo aquí esperándote en el restaurante de la plaza en dónde quedamos de vernos y tú no te has dignado a aparecer! ¿Qué piensas que soy? ¡Soy tu prometida, tu futura esposa, no puedes dejarme pl