Un demonio Ivanov y un ángel.
Isadora logró zafarse de los brazos del entrajado y apuesto Alexander, comenzó a recorrer la villa, parecía interminable, mediante avanzaba hacía apuntes, algunos dibujos, y no dejaba de repasar cada pared, cada espacio.
Al cabo de una hora y media Alexander no lo soportó más, su novia lo había olvidado por completo y solo estaba concentrada en su trabajo, y está era una cita – trabajo, así que era hora de regresar a la cita.
Un personal que había contratado, llegó a poner una linda mesa