No te enamores de Emma.

La rubia no tuvo reparos en llevarse a la nueva asistente de su prometido pese a que Rogelio quiso interceder por la chica pelirroja.

La petulante mujer llegó a la exclusiva tienda de novias, Emma la seguía cargando las bolsas de compras.

— Señorita Montez, que placer tenerla por aquí, ¿En qué podemos ayudarle? — La supervisora se encargaba de recibir a la millonaria clienta.

— Quiero ver vestidos para damas, además quiero probarme un vestido blanco para la recepción. Algo que sea mode
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