Domenico Reclama a Rafael.
Emma entró a su modesto departamento, tenía lo básico y estaba impecable, ella era una joven muy ordenada, y si tenía lo que necesitaba para ella estaba bien.
Después de botar su bolso y sus zapatillas se masajeó los pies sobre las medias.
— ¡Carajo, como me duelen los pies, otro día más de compras con esa mujer y se me destrozan!
La pelirroja llegó hasta su nevera de puntitas para tomar una de las cervezas que tenía helando ahí. Por dios que la necesitaba, había descubierto que su vie