La princesa de Dorian Montana.
La importante vida seguía en los preparativos, Emma tuvo un pequeño ataque de ansiedad y el joven CEO De León muy en contra de su voluntad tuvo que llamar a su cuñado.
— Emmanuel, ¿Qué pasa? ¿Mi mujer está bien?
— Rafael, Emma de pronto tuvo una pequeña crisis, los estilistas la estaban maquillando pero ella se puso a llorar y no ha parado. Nada de lo que haga la calma. — Explicaba el hombre.
— Joder, te pedí que la cuidarás solamente unas cuantas horas y ni siquiera eso pudiste hacer.