La esperada boda.
El padre, hizo a un lado
la rabia que sentía por el gemelo Lombardi para apapachar a su hija, sus princesas siempre habían sus consentidas, al igual que sus hijos eran su gran orgullo.
— Veo que hay una sortija en tu dedo, ese gemelo no perdió más el tiempo y ya vino a asegurarte, ¿Cierto? Pero si le dije que quería que me diera un par de días para hablar contigo. !Qué afán por retarme el de ese mellizo!
— Vino a ver a Kei para decirle que la ama que va a cuidar de ella y del bebé, ad