El baile del amor.
Kei se puso roja por las palabras subidas de tono que su esposo le susurró al oído.
— Dominic, No pienses que porque estamos casados puedes hacer conmigo lo que quieras. Es mejor que te vayas controlando un poco.
— Tranquila querida, te aseguro que te va a gustar, lo que es más, te va a gustar tanto que vas a gritar de placer.
— Basta... Están nuestros padres aquí, De verdad que eres un demonio como todos dicen, y hasta ahora me muestras tu verdadera cara, ¿Eh? Debí escucharlos a ell