CAPÍTULO 38. Los paños sucios se lavan en casa.
Narrador
Lucrecia quería enfrentarlo, pero ella no era nada, y lo único que podía hacer era mirar cómo todas esas personas destruían la moral de su hija, juzgándola, cuando el verdadero demonio era Miguel.
—Mujer vulgar, llamas a tu propia familia basura, cuando la deshonra para nosotros eres tú —le recriminó su madre, y la hermana menor quería defender a Irina, pero no encontraba cómo hacerlo.
—Lo esperé de todos, menos de ti —Irina miró a la mujer que cree que es su madre, y ella desvió la mi