89. UNO MÁS UNO.
—Señora Valeska, debe firmar estos documentos —el vibrador entre las piernas de Valeska no la dejaba pensar ni coordinar absolutamente nada.
—Yo… Si.
Ivar miraba a Valeska desde la comodidad de ese sofá que estaba frente al escritorio, Isak no había vuelto a las oficinas y ellos dos trabajaban hombro a hombro incansablemente, aunque Valeska aprendía rápido. Ivar disfrutaba de quitarse peso de encima con las cosas del dinero.
—Firma, debes firmar, Valeska —la voz firme de Ivar la hizo volver a l