88. MÍA.
Valeska caminaba por la habitación, durante esa semana estuvo atenta en aprender todo sobre su dinero, dejó que Isak le explicará porque no quería ver a Ivar, no soportaba estar junto a él. Y el pobre tan paciente como era, estaba entrando en un estado de cólera que iba a destruir su cordura.
Todas las noches luego de la llegada de Valeska a casa, golpeaba tres o cuatros veces la puerta de la habitación, que era suya pero a la que Valeska no le dejaba entrar, luego de la rotunda indiferencia de