87. FIN.
—Después de eso —Ivar se detuvo a mirar a Valeska, tenía que cerciorarse de que siguiera respirando. Sin embargo su pecho ardió en una profunda punzada al ver los ojos de su esposa inyectados de dolor, sangre, odio y lágrimas—, tu abuela… Ella fue demasiado confiada, no tenía idea de que Jonella era el títere de Acke y creyó cada palabra que le dijo, que se habían casado, por supuesto que cada documento era uno más falso que el otro, dijo que por dolor había perdido al bebé que nunca espero de