86. LA VERDAD III.
—Contestame —Gisli sostenía su teléfono que llamaba incesante al de Lára, pero siempre con el mismo resultado. La línea telefónica ya no estaba disponible.
Luchó la primera y segunda semana por encontrarlos, para Gisli no solo Lára era importante, también sus dos pequeños, sabía lo doloroso de los golpes a los que eran sometidos, había visto con sus propios ojos los morados y la piel abierta sobre todo en Isak el mayor. Y una cosa hubiese sido segura, de haber visto la última golpiza que le pro