68. EL PRIMER GOLPE.
—¿Qué quieres? —Deje los documentos de lado.
—Ivar, mi dinero.
—Tu dinero está en tus cuentas.
—Sabes de lo que hablo.
—No tengo idea —me hice el tonto.
—Creo que no fui suficientemente claro.
—En eso tienes razón. Pero yo si seré muy claro contigo, la próxima vez que intentes acercarte a mi mujer tan solo para mirarla, te voy a arrancar los ojos y no podrás ver nunca más.
—Entonces esa mujer si te importa —afirmó y tomó asiento, cuando Acke tomaba asiento, era porque tenía muchas cosas que d