66. CANSADA.
Estaba ayudando a Daven a ponerse de pie cuando la puerta de la cocina se abrió con brusquedad, creí que era la policía, pero sorprendentemente era Ivar.
—¿Qué haces aquí? —Mis ojos estaban abiertos como platos. Luego detrás de él entraron 3 hombres que despejaron mis dudas—. Muchos hombres y poca eficiencia, pudieron ayudar.
—Tenían órdenes de no interferir con tu trabajo.
—Esto era por mi seguridad.
—Valeska…
—Fue tu padre, no me preguntes cómo lo sé, pero fue tu padre.
—Lo sé —sus nudillo