Mundo ficciónIniciar sesiónNo era mentira, la amenaza de Ivar no fue un engaño, una amenaza y menos una mentira.
Me castigó, me sometió, me doblego, pero cada cosa la disfruto como si de una montaña rusa se tratase.
Dos días sin salir de aquel estudio o despacho, ya el nombre era lo de menos porque en realidad era más bien como una habitación







