62. SOLO NOSOTROS.
Mis ojos estaban fijos en Valeska, salía del restaurante a la misma hora, pero no me había llamado y tras sus pasos estaba el chefcito ese de cara linda que yo quería partir en dos.
¿Por qué no me llamo? No sabía, pero el auto que le había asignado estaba llí esperando por ella. Se despidió formalmente de sus compañeros y partió con rumbo a casa.
—¿Señor?
—Vamos a casa.
El camino se sentía más vacío de lo que debería ser, ella no estaba conmigo, varios carros adelante se encontraba sola, porqu