61. LA OSCURIDAD.
—Valeska —la llamé, pero parecía no querer responderme—. ¿Qué sucede contigo?
Cuando me asomé al baño ella ya no estaba.
La llamé a su celular y finalmente contestó.
—¿Dónde estás?
—En el trabajo —mire la hora en el reloj y me di cuenta que aún era una hora más temprano de lo habitual para salir de casa.
—¿Por qué?
—Tenía que llegar temprano.
—¿Por qué no me despertaste?
—No era necesario, podías descansar un poco más.
—Sabes que siempre te llevo.
—Y no es necesario, no soy una niña.