43. VOLVER A CASA.
La música sonaba suavemente, era una pieza clásica, tocada en piano y violín, las personas saludaban y felicitaban a Ivar, se reían junto a Isak y Ragna, yo me sentía levitando en medio de tanta atención. Todos tenían palabras lindas para decir, pero yo no podía creer ninguna.
—¿Te quieres ir? Esto incomoda —Ivar susurro en mi oído y me sonroje.
—Lo siento, no… es tu noche, debemos estar aquí.
—Es hora de volver a casa, muero por quitarte ese vestido —mis ojos brillaron de deseo mirando a