Capítulo 79. La sombra de Adrián.
Amy Espinoza
Levanté la mirada. El gesto de su rostro había pasado de la preocupación a una determinación que cortaba el aire. Sabía que no estaba enojado conmigo; lo conocía lo suficiente para reconocer el tono que reservaba para las crisis. Pero esa certeza no me dio consuelo: solo hizo que la urgencia se volviera más real.
—Es… —Logré decir, mi voz, un hilo frágil—. Es una notificación.
Él frunció el ceño.
—¿De qué?
Respiré hondo, pero el aire no alcanzó a llenar mis pulmones. Sentía el peso