Capítulo 78. Una notificación que lo cambia todo.
Amy Espinoza
El estudio quedó atrás como si hubiera cerrado la tapa de un libro a medias.
Llevaba el contrato en el bolso, este parecía pesar más que un ladrillo.
Era curioso cómo unas cuantas hojas de papel podían resultarme más pesadas que una maleta llena de ropa.
Quizá porque allí, entre esas firmas y sellos, no solo estaba mi voz grabada en un proyecto; estaba mi vida entera dando un salto que, por más que hubiera soñado, no me atrevía a imaginar.
El coche de Maximiliano aguardaba frente a