Capítulo 77. La firma del contrato.
Amy Espinoza
Por un instante, Gabriel guardó silencio. No de incomodidad, sino de una paciencia calculada. Luego, su expresión se suavizó.
—Amy —dijo despacio, como si eligiera cada palabra—. En esta empresa, ni siquiera el dueño regala un lugar en un escenario. Si no tuvieras el talento, ni Maximiliano ni nadie podría sostener esta propuesta.
Quise creerle. Una parte de mí lo hacía. Pero otra, la que había pasado años dudando de su propia voz, se resistía.
En ese momento, sentí el movimiento d