Capítulo 174. La furia de Adrián.
Adrián Soler
La lluvia comenzaba a caer otra vez, fina, constante. Los limpiaparabrisas se movían como metrónomos sobre el vidrio.
El camino hacia el penal se me hizo eterno, aunque sabía que solo eran unos quince kilómetros. Cada semáforo era una eternidad. Cada rostro que veía en la calle me recordaba que, para todos ellos, ya era culpable.
“Infiel.”
“Traidor.”
“Actor de mentiras.”
No necesitaban pruebas. Solo titulares. Y yo sabía que Luciana sabía cómo manipularlos.
Cuando e