Capítulo 175. La ruina de Adrián.
—¡Suéltela! —gritó una de las guardias.
Otra corrió hacia mí.
Intenté soltarla, pero ella aprovechó el movimiento para fingir una caída, llevándose la silla al suelo con un golpe seco.
Yo retrocedí dos pasos, con la respiración entrecortada. El corazón me latía tan fuerte que apenas podía escuchar lo que decían.
Luciana estaba en el suelo, una mano en el cuello, fingiendo toser. Sus lágrimas eran falsas, pero parecían reales.
—Me… me atacó —balbuceó—. Me gritó que me iba a matar.
—¡Está mintien