Capítulo 67. Sin nada que controlar.
Amy Espinoza.
El sábado amaneció con una luz pálida y tímida que se filtraba por entre las pesadas cortinas de mi habitación. Esa noche, Maximiliano sí me dejó dormir en mi habitación, para respetar la tradición de que los novios no pueden verse antes de la boda.
Aunque no estaba muy convencido, porque desde que acepté casarme con él, ese hombre era insaciable, tenía una virilidad asombrosa, habíamos hecho el amor, en casi todas partes, en el carro, en su oficina, en los baños, en el salón de e