Capítulo 40. En la guerra y en el amor, todo se vale.
Amy Espinoza
El bolígrafo temblaba entre mis dedos.
Sabía que no debía hacerlo. Que firmar ese contrato era como declarar la guerra abierta contra Maximiliano. Pero también sabía que si no lo hacía, nunca me liberaría de la sombra que él proyectaba sobre mí.
—Señora Espinoza… ¿Procedemos? —preguntó la recepcionista con una sonrisa profesional.
Mis ojos se desviaron a la derecha, donde estaba él, imponente como siempre. Maximiliano no había vuelto a decir nada, pero su silencio era más intimidan